Entierro la nariz.
Y eventualmente no puedo hacer otra cosa que agradecer, pero como siempre, todo termina con una muerte, despues de un viaje dentro de un viaje, una muerte enterrada a una profundidad insignificante, una muerte demostrada al resto del mundo con una vara que irá a servir como reloj de sol durante algunos años.
Una vara que aunque verde empezara a brotar en un año, o menos, una vera, una raiz que de manera lenta empezara a crecer y demostrar vida, demostrar conocimiento, a demostrar memoria genética.
Sus yemas empezaran a sudar en la nueva primavera, en esa primavera donde no sabemos exactamente por donde va a salir el sol, el oriente se pierde y andamo patas arriba mirando al mundo desde una inexplicable confusion de lentitud.
Nos reunimos ante nuestra familia, ella que dejamos hace algunos meses, esa que abandonamos debido a esos seres extraños que se cruzan en nuestro camino, y miramos con una nube negra en los ojos, un brillo del sol de nuestras cabelleras. No sabemos nunca que decir, y esperamos que el bronceado de nuestra piel y el desgaste de nuestros parpados hablen por nosotros, que nuestras ojeras y cicatrices demuestren lo que fue este viaje.
Y si, siempre volvemos, eventualmente, esperando entendimiento y lectura de nuestros cuerpos, para contarles que todo termino, que estamos enterrados y vivos, que pertenecemos a mil y un caminos que jamas dejaremos atras, que nuestras razones y mentes han quedado plasmadas en un asfalto, en una pared que nadie volver a a ver nunca como nosotros las vimos. Que formamos un hogar y un ahogar de sentimientos, que deshicimos por deshacer, que hicimos por sentir y por dejar de vivir.
Despues de una vida quieta con el suelo moviendose, despues de un desplazamiento de la razon y el conciente, nos sentamos sobre esa tumba donde estamos nosotros mismos, hechando raices para sentir nuestro pasado y brotando los ojos hacia el viento. Finalmente terminamos tatuandonos los ojos con la precensia de esa constancia del pasado, y orgullosos salimos a buscar un nuevo viaje, donde el principio o el final ya este plasmado en nuestro pasado.
Definitivamente es cuando te busco en esos momentos, y con la cabeza arriba te muestro esta pequeña nube, esta niebla dentro de mis ojos, este tatuaje, este mapa de lo que he sido y lo que he sentido, para poder hacer lo que se hacer, anclar lentamente con un costal lleno de hojas secas para dejar un camino, o dos que caigan desde tus lagrimales hasta el costado de tu ombligo y asi poder llegar a caminar tu piel con un mapa nuevo. Puedo tatuarte los ojos?, Quiero dibujar permanentemente en tus labios y dejar mi ojo derecho en tu clavicula, mientras que mi nariz se vuelve mi puente entre la realidad y mis parpados cerrados.
Llevo todos mis muertos, todos los sentimientos levemente enterrados para seguir moriendo en tu cuello. Entonces o terminaré enterrado en una colina blanca o mi existencia se reducira a la mas linda expresion, a ser un olfato pegado a tu piel,

1 Comments:
ay, tesorito! esas raíces, esos brotes, esos viajes y mapas...
(“El viaje de descubrimiento no implica buscar nuevas tierras, sino ver con nuevos ojos”, de Marcel Proust).
Estás viviendo. Estás latiendo. Creciendo.
Ya sabés que adoro tu parsimonia, y te admiro. Adoro tu espíritu guerrero, gladiador.
Yo te banco. La tía Ro te banca en todas!!
Mañana viernes y el sábado ando de festejos, pero si llegás a andar pateando piedritas por la calle, chiflame y te llevo de copas por ahí... o a soplar flores panaderos en el aire, o a hacer montones de burbujas con jabón, o jugar al “ring raje” (tocar timbre y salir corriendo).
Besuchoooooooooooss!!
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