tiempo de piel, de besos
Se desperto depronto en una cama blanca, sin barandas ni respaldar, nu¡inguna almohada, solo una sabana blanca. miro al rededor y solo vio bosque, bosque de ese que tiene un final blanco, por la neblina, de esos que parecen frios.
Estaba en pijama, de pantalon de rayas blancas y azules, sin camiseta, y estaba tranquilo, no estaba seguro quien era no donde estaba. Sabia de alguna manera que habia dormido por dos años, sin hambre ni ganas de ir al baño. Se desperto tranquilo, mirando el bosque, y viendo que el piso era un pequeño pantano que parecia muy limio, de aguas medio cristalinas con un fondo lechoso, algo como kumis.
Entonces se sento con las piernas en forma de mariposa, y pus sus dos manos sobre la cama, estaba caliente, tibia, como su propia cama.
No entendio nunca por que estaba tranquilo, sin saber por que estaba ahi, pero se sentia como en casa, en casa desconocida.
Entonces se asomo al pantano y vio dos ojos que lo miraban, detalladamente, detras de estos dos ojos dos orejas que mariposeaban rapidamente, era un pequeño hipopotamo.
El pequeño lo miraba de arriba abajo, y lentamente se fue dando cuenta que las orejas parecian tener un movimiento ciclico, y entre sus manos y las orejas habia cierta coneccion.
SE demoro un par de horas en entender que las orejas querian decirle algo y empezo a poner letras a los movimientos, hasta que comprendio que el pequeoñ hipopotamo queria llevarlo de paseo.
No podia hacer otra cosa sino montarse lentamente en su espalda y sus manos sobre el lomo tibiamente mojado del hipopotamo.
Entonces, éste lo llevo lentamente por la blancura de la niebla como buscando salida al aire puro y azucarado que estaba respirando.
Finalmente despues de una travesia medianamente larga llego a un claro, a un bosque verde claro, un bosque de piso color marron y techo color verde oliva.
Entonces bajó, agradeció, no sabe exactamente que, pero agradeció y empezo a caminar por un piso marronado, lento y acolchonado, buscando algun tipo de señal o de dibujo, algun patron en la direccion de las hojas marrones de pino en el piso, y se concentro tanto en estas que chocó defrente contra un pino.
Al levantar la cabeza y ver contra que se habia estrellado el pino le hablo suavemente, lentamente que tenia que mirar hacia adelante cuando caminaba. Y, extrañado, busco una cara, unos labios y no encontro, en sonido venia del centro del tronco y los respiros de cada una de las hojas. Pregunto donde estaba, y el pino le contesto que no importaba, que igual iba a verse con unos amigos, que tenia que pasar primero por la casa del roble.
Decidio acompañarlo y escogió la rama mas gruesa del pino para sentarse. El pino empezo a hablar sobre navidad, sobre vinos, sobre barricas sobre incienzo, no entendia mucho de que se trataba pero solo se dedico a escuchar, parecia que llevaba mucho tiempo sin hablar.
Llegaron a a una corniza, sin pasar por donde el roble, y entonces decidio agradecer, de nuevo sin saber por que y bajó, miro hacia abajo y el pino saco un pedazo de su corteza, se la regalo y le dijo que bajara tranquilo.
Se monto en la corteza y deslizo todo el camino hacia abajo, sin miedo, sin angustio, alcanzando los 80 kilometros por hora. Llegando al valle en la parte de abajo no encontro rio, no encontro agua, encontro una planicie inesperada de chocolate. Caminó por el chocolate lentamente sin querer undirse, y llego entonces a la punta de una montaña, en la cual parecia que habia nevado, pero de hecho era chocolate blanco sobre lo que estaba parado.
Despues de mirar a su costados, cerro los ojos, se agacho y probo un pedazo de nieve, un pedazo de chocolate blanco, frio.
Cerro los ojos y se concentro en un segundo en su nariz, se dio cuenta que olfativamente estaba en casa. Que no estaba en ningun lugar extraño, que esos olores a niebla, madera y chocolate era exactmente lo ultimo que recordaba.
Aparentemente fueron dos años de sueño, 3 horas de niebla, 45 minutos de madera, 5 minutos de viento en la cara y 15 minutos de chocolate. Y cuando abrio los ojos de nuevo recordo que simplemente tenia su nariz en su piel, sus labios en los de ella, y que estos saberes y olores eran exclusivamente los de sus labios, los de su piel.
Entonces semi despierto le dijo que olia a madera, a niebla, que sabia a chocolate blanco.
y de nuevo cerro los ojos para con las manos acariciar su espalda y seguir haciendole el amor.

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