Friday, September 25, 2009

transformacion deseada

Ella me mira con cara de tristeza o frustracion (o almenos eso me gustaria pensar) y me sen~ala con el dedo pulgar de la mando derecha a un personaje que esta detras de ella.

Me dice, , me lo hace entender, me dice que es una lastima por que hoy esta con el chico del momento......el chico del momento?.... espera....el chico del momento? entonces se lo digo muy claro, y le hago entender que la cara de tristeza y frustracion y la frase no van juntas.
Uno no puede estar con el chico del momento y hacer esa cara, bueno.... realmente uno si puede, pero es una mala manera de empezar y terminar la noche.
Entonces simplemente le digo que me gusta y que es una lastima que no sonria cuando dice esas cosas, me doy media vuelta y me voy convirtiendo en alce.
Ella me mira la cabeza y parece entender que estoy caminando hacia un bosque humedo. al pasar por lo que parece una puerta de pinos me volteo, solo a mirarla, y me encuentro con un castor y una marmota, un leon de mar y un papagayo.
Entonces me pregunto si estaba en el lugar adecuado, yo alce y ella castor...creo, Termino caminando por una calle con nombre de escritor. En una ciudad con nombre de elemento.
mis cuarto cascos golpean el pavimento mientras que mi cornamenta roza la parte baja de los arboles, las costillas marcadas en mis flancos reflejan que no comi nada en el dia.
Entonces llego a mi casa, saludo a mi vaca amiga, y entro sin cerrar la puerta, capacidad exclusiva de nosostros los cuadrupedos equinos tenemos...(por la cual ademas, no pueden retarnos), y me acuesto bocabajo en la cama.
Ahora me levanto de nuevo como ser humano (o almenos me gustaria pensar eso) y me doy cuenta que mi sonrisa tampoco es del todo honesta, que tu espalda y tu lunar esta en mi cabeza, que muero por compartir mas tiempo contigo.
Entonces vuelvo a ser molusco....

1 Comments:

At September 27, 2009 at 11:50 AM , Anonymous Anonymous said...

Policiales de hoy:
Se busca peligroso ladrón de besos.

(Crónica del último beso).

...Y entonces me miró entre la gente amontonada, se acercó, me rozó delicadamente la yugular con su dedo índice, me preguntó “¿perdón, esta estación es la última?”, yo le dije “mmm, depende... depende a donde quieras llegar”, y luego la media sonrisa y el silencio y los dibujos de los mapas soltando chispas invisibles, líneas de colores borroneadas que se cruzan como los destinos y los astros. “No me digas tu nombre ni a dónde vas. Sólo dejame acompañarte. Ok, pero vos tampoco me cuentes de dónde venís ni cuánto tiempo más tenés hoy para mí, sólo vamos a pasear, hasta que las líneas rojas y verdes tomen sus rumbos señalados, inevitablemente condenadas a seguir el mismo trazo horizontal de cada día”. Llovía. Las veredas parecían espejos de gelatina que invitaban al descanso compartido. Los ojos se besaron a distancia y se mordieron dulcemente, sin decirlo. Me gustó su sabor lejano. Y descaradamente me robó un beso, el último beso que guardaba para vos. No sé en qué momento preciso dejé que sus manos jueguen con los botones de mi ropa. En esa vertiginosa marcha de mortales apurados nos descubrimos frente a frente, cercanos, buscándonos y tocándonos en una esquina, las prendas cayendo como pétalos de margaritas, los libros deshojándose al viento, los cuerpos enredados en el suelo. Rodamos desnudos como la luna por Callao. Arrastrábamos en el pelo pelusas, hileras de hormigas y bichitos bolita, colillas de los cigarrillos, boletos de colectivos, migas de galletitas. De pronto hubo un tumulto de gente alborotada, bocinas, sirenas, ambulancias, bomberos, medios televisivos y equipos de psiquiatras desconcertados. El fuego líquido de los cuerpos mojaba las suelas de los zapatos y las ruedas de los autos que chocaban distraídos. Uniformados azules tomaban declaración en mitad de la avenida, a los pies de los amantes exhaustos.
“Este ángel sin nombre me robó mi beso, señor oficial, era mío, me robó el último beso que llevaba... No, oficial, no le dije mi último peso!! le dije que era mi último beso, mi último BESO de hoy, oficial, no lo entiende? el último beso que me sobraba hoy, señor!!! Lo guardaba para alguien, pero me lo robó... ”

 

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