estatua de excremento
Mi cabeza no para de dar vueltas en los sonidos tan insoportables en mi cabeza
Parezco una bolsa repleta de migajas de pan, una de esas que soltaron en cordoba y larrea, y ahora estoy sentado en el pavimento, con un tornado de palomas sobre mi, un tornado de palomas que no hizo mas que asustarte y asustarla. Las palomas no para de revolotear, es como si no tuvieran fin, pero uno ve que aterrizan y despegan, que no estan quietas, y solo hay un cono sobre mi cabeza, un como eterno de un sonido doloroso, que carcome mis sentidos, que carcome mi alma, como excremento de paloma en las estatuas màs antiguas.
Un cono gris y blanco que derriba todo lo que intenta acercarse, y acabo de derribarte. Supongo que pedir compañia y dilencio siepre es mucho, siempre es demasiado, el unico que puede quedarse conmigo es el hombre de la bolsa, el que tiene una capa protectora contra una lluvia intensa de palomas grises infusionadas con su propio excremento.
Existe en algun lugar algo por el estilo, existe alguien que atreva a atravezar esa barrera protectora, alguien que deje de lado sus propios problemas, alguien que deje de lado su propio orgullo y quiera untarse de esa sustancia tan asquerosa?
Por que justo, despues de tanto tiempo de silencio, de tanto tiempo de intriga, justo cuando necesito un poco de misterio, de soledad acompañada, decides que quieres hablar, que quieres solucionar, que te preocupas.
Soy una estatua, grisacea, vieja y olvidada, de esas que se pierden en las manchas verdes y que realmente nadie sabe ni siquiera por que esa ahi, quien es, es solo una imagen de un pasado que ha sido destruido por cada imagen, por cada mirada de desprecio, por cada persona que pasa y no voltea, por cada persona que pasa y voltea. Soy una suma de destrucciones, un blanco de pesares y tormentas, un centro de catastrofes, un epicentro de estupideces.
Ni siquiera un espejo puedo acercar a mi cara, la cantidad de arena que cae por mis dedos en el momento que tomo un espejo en mi mano izquierda, inunda mi zapato derecho, y me quedo, clavado sobre el piso (lo triste es que me sorprende) sabiendo que llevo clavado a el durante años, y no logro ver mi pasado, ni mi futuro, no logro ver mi presente en mi barriga, solo lo siento, lo vomito y lo vuelvo a ver, para querer volver tenerlo adentro.
Repetitivamente hago el ejercicio de inclinarme simbolicamente para dejar mi presente plasmado en el piso, y sobrepasar esas manchas verdes en el piso, y cada vez que lo hago e da lastima.
Y de nuevo, una y otra vez, me acuerdo que soy una estatua, que nada de lo que hago o dejo de hacer es significativo para este mundo, para ustedes, para mis queridos e inconcientes espectadores que realente no miran.

1 Comments:
Realmente te sientes así?
Que la gente no lo comunique no implica que no se percate de las cosas. Siempre habrá alguien lo suficientemente curioso para averiguar de la historia detrás de la estatua y tomar una foto para contemplar en los momentos de nostalgia...
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