muerte de moras y dolor de estomago
Detesto lidiar con la muerte, con lagrimas que caen al teclado, al papel, a los pantalones, llenas de un colo turbio de manchas de impotencia, de lejanÃa, color amarillo violaceo de dolor de estomago y moras podridas.
Estoy lleno de un paquete de 36 voladores en el estomago, lleno de silencios pacientes, de chistes adecuados, en momentos adecuados.
Una mancha de pelo blanco blanco habla y habla, grita y se queja, y el paciente espera espera no dice nada, no puede comer azucar, abraza a sus sobrinas y se queda de nuevo callado, que silencio, un silencio con tanta presencia, siempre trayendo y trayendo fiambres, quesos y quesos, aunque la comida sobre, aunque el asado tenga salmon, carne, chorizos, arepas, papas, ensalada, mazorca, corazones de pollo, morcilla, longaniza, pan tosatado, ternera, martinis, siempre hay jamones crudos, y quesos, entonces hay que sacar las aceitunas y abrir un buen vino. Acababamos repletos de jamon, repletos de pescado, de carne, de maiz.
De nuevo, abro los sobres y siempre unos regalos generosos, siempre en silencio, un abrazo y un topetun en la cabeza, de nuevo maria y amalia, de nuevo santiago, rodeados, envueltos en un silencio de abuelo que los movia como si fueran palabras.
Finalmente entre la forma de quejarse del chete, y su silencio estabamos todos protegidos por una manta superior, llena de filtros para el sol y filtros de dolor.
Se que voy a tener ese silencio en mi cabeza, que lo voy a tener como un arrullador sonido de la nada que no lo sabe pero que protege y esta ahi.
de nuevo veo la lagrima caer, y la proyecto, la proyecto hasta mi casa, mi cuarto mi hamaca, hacia las manos de mis padres, hacia mi familia, quisiera encapsularla y enviarla, que la dejaran caer en el jardin y ver como mi alma queda enterrada un poco ahi.

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