Arena de tiempo
Todavia no estoy seguro por que siempre estoy tratando de jugar con el tiempo, medirlo de maneras extrañas, encontrar nuevos objetos y vernos cada vez más quietos, más ajenos a la otra realidad, a esa qué, precisamente es la que se sale de nuestras manos. Controlamos lo nuestro y simplemente con concentrarnos en eso podemos manejar el mundo con un dedo mio y un lunar tuyo.
Hemos encontrado la mejor manera de medirlo, y cómo mejor que con la tan mencionada y renombrada arena, no hay instrumentos ni artefactos más precisos, elementos más certeros. Es como estar dentro de un reloj gigante, donde los granos blancos caen despacio de un lado al otro. Lo más importante es que cada vez es como un pequeño y lijero baño de tiempo propio, una lluvia diminuta de particulas infinitamente hermosas, que reflejan nuestra realidad.
Unión y sueños-
extraña combinacion, simenbargo más perfecta de lo que alguna vez imaginé.

1 Comments:
Conozco alguien que puede comentarlo mejor que yo:
Está bien que se mida con la dura
Sombra que una columna en el estío
Arroja o con el agua de aquel río
En que Heráclito vio nuestra locura
El tiempo, ya que al tiempo y al destino
Se parecen los dos: la imponderable
Sombra diurna y el curso irrevocable
Del agua que prosigue su camino.
Está bien, pero el tiempo en los desiertos
Otra substancia halló, suave y pesada,
Que parece haber sido imaginada
Para medir el tiempo de los muertos.
Surge así el alegórico instrumento
De los grabados de los diccionarios,
La pieza que los grises anticuarios
Relegarán al mundo ceniciento
Del alfil desparejo, de la espada
Inerme, del borroso telescopio,
Del sándalo mordido por el opio
Del polvo, del azar y de la nada.
¿Quién no se ha demorado ante el severo
Y tétrico instrumento que acompaña
En la diestra del dios a la guadaña
Y cuyas líneas repitió Durero?
Por el ápice abierto el cono inverso
Deja caer la cautelosa arena,
Oro gradual que se desprende y llena
El cóncavo cristal de su universo.
Hay un agrado en observar la arcana
Arena que resbala y que declina
Y, a punto de caer, se arremolina
Con una prisa que es del todo humana.
La arena de los ciclos es la misma
E infinita es la historia de la arena;
Así, bajo tus dichas o tu pena,
La invulnerable eternidad se abisma.
No se detiene nunca la caída
Yo me desangro, no el cristal. El rito
De decantar la arena es infinito
Y con la arena se nos va la vida.
En los minutos de la arena creo
Sentir el tiempo cósmico: la historia
Que encierra en sus espejos la memoria
O que ha disuelto el mágico Leteo.
El pilar de humo y el pilar de fuego,
Cartago y Roma y su apretada guerra,
Simón Mago, los siete pies de tierra
Que el rey sajón ofrece al rey noruego,
Todo lo arrastra y pierde este incansable
Hilo sutil de arena numerosa.
No he de salvarme yo, fortuita cosa
De tiempo, que es materia deleznable.
Pero está bien, muy bien. Muy personal
JFM
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