Tuesday, September 14, 2004

Desangramiento negro

Es cierto, es como tomar unos alicates en mis manos, y apretar suavemente mi lengua. El sabor a oxido contrasta con el color plateado de los alicates, y la aureola blanca de la piel alrededor del metal me hace sentir muchas nauseas, ganas de vomitar un pequeño pedazo de alma (tal vez no tan pequeño).
Me siento en frente de este espejo de papel y letras y halo muy fuerte la lengua, claro, sin presionarla mucho, hormigas negras salen de mi garganta. Mis brazos no me alcanzan, duele en la espalda, pero siento que necesito sacar más y más cosas ligadas a mi lengua, a mi lenguaje, a mis palabras. Empiezo a poner mis manos, con miedo, sobre esa hilera de hormigas, y al comienzo me pica, se siente raro, es como tratar de apretarse el estomago por fuera de la piel, siento que son parte de mi, y que cada antena, cada espina que me duele es simplemente un pedazo de mi atravesado. A medida que aprieto esa masa negra, crujiente, siento como si mis propias manos estuvieran en mi garganta tratando de sofocarme, solo que esto es como lejano no se siente directamente en la piel, no distingo entre el calor y el frío, solo siento que me quedo sin que decir, sin voz. Después de quedar asfixiado por las yemas de mis dedos, no me queda opción sino cerrar los ojos y ver como dos puntas brillantes me aprietan las pupilas, pasando por entre mis párpados, lo grave es que no puedo defenderme, mis manos, ahora pegadas a esta corriente de algo que parece petróleo curdo, no quieren despegarse y atrapar esos filos plateados que vienen por mis pupilas.
Cada vez son más grandes las palabras, más grandes las espinas, y ahora, son rojos aquellos pequeños animales, desafortunadamente no por naturaleza, están cubiertos de una fina capa color rojo opaco, están bañados en sangre. Mi paladar, mi garganta, mis encías y quien sabe cuantos órganos más sangran. Ahora si muero un poco, mis palabras llenas de la esencia de mi vida son extraídas por mi mismo, quiero morir un poco, quiero sangrar por medio de esta viscosa textura negra, que se ve tan bien sobre este, mi espejo, el papel.
He aquí mi sangre negra, mi gran dolor. Ésta que solo puedo derramar sobre el papel y no sobre ti. Y a pesar que estoy sangrando y muriendo un poco, se siente bien tener un vacío y una imagen sobre un espejo, soy yo sobre él y no esa suma de mil hormigas.

1 Comments:

At September 20, 2004 at 5:45 AM , Anonymous Anonymous said...

Creo que hay un tango (lo más triste del mundo es un buen tango) que dice algo como: "Es como tener arena pegada al paladar y no poder gritar"

A mi eso me destroza!

JFM

 

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