silencio
Se que hace rato no escribo, y la cruz verde de nuevas entradas ha estado abandonada por mucho tiempo. Me despierto, tejo un poco con mis ocho patas, y mi tela sale blanca, me levanto y al primer contacto visual, todo se vuelve rojo. Solo una mirada a esa fina seda delgada la pinta de rojo y negro. y salgo de mi casa sin querer tejer más, dejo una gran linea de tela roja que me sigue a donde voy. Dejo un rastro casi como un perfume de esos de caricatura que hacen pequeñas olas detras de uno. Ojala pudieras seguirlas, treparte sobre ellas sin volverlas rojas, quisiera que pudieras volver a caminar sobre ellas, haciendo equilibrio en tan solo tus dos miseras patas. No se como hacen los humanos para caminar con solo dos patas, eso es como tratar de bucear en un charco de sangre. También me pregunto como hacen para tejer esas grandes amistades, esos grandes amores, por que no he encontrado, con mis ocho patas y con mis grandes esfuerzos la forma de tejer bien, siempre se destiñe el color puro de mi seda, siempre se rompe lentamente. Y yo los veo, con amigos eternos, con grandes respetos y admiraciones, mientras trato de levantarme en mi cama y poder estar tranquilamente concentrado. Seguire tejiendo y tejiendo para que solo yo pueda ver, tejiendo en silencio, que es la unica manera que me queda para poder estar tranquilo, sin que nadie sepa de mi, ni que yo sepa de ellos. Asi que mirame, mirame desde lejos, observa mis ocho patas tejiendo a toda velocidad, con una tristeza inmensa, ya que los tejidos son inutiles, ya que no son para nadie, nadie los querría tampoco. Acabaré por envolver mi mundo y poder moverme en una bola de lana vacía por dentro donde me pueda mover y hacer lo que quiera
Por ahora te mando un abrazo de ocho brazos y un pedazo de tela rojo que cuelga de mis dientes |

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