Tuesday, May 24, 2005

Dos en la Ciudad

Había esperado demasiado, el calor ya se había ido, la magia desaparecido entre organizaciones, cocinas, laboratorios, reactores y cebollas, humedales, cuchillos y fogones.
Finalmente nos sentamos en una ventana extremadamente desconocida, parecía que nada había pasado, todo estaba quieto, y el tiempo nos hizo el favor de detenerse durante unas horas.
Una ventana blanca, llovía un poco, una cerveza y una pizza caliente, sentados enfrente del río negro, pasto verde, árboles inalcanzables, cantos de pájaros. El frío llegaba a nuestros pies, pero nuestros cuerpos estaban calientes, mientras hablábamos sobre lo que nos había pasado en estos 7 años (¿fueron realmente años?), no lo sabemos exactamente, la memoria es engañosa, y el tiempo, con el que jugábamos cuando estábamos juntos, jugó con nuestras mentes, y perdimos la noción del tiempo en nuestra ausencia. Pero podimos retomar el control, nos dimos cuenta que juntos podemos atrasar los minutos, adelantar los segundos y olvidarnos del sonido del mundo al compaz de un solo parpadeo.
Y volvimos a jugar, volvimos a mover el reloj a nuestro ritmo, al tic de una sola alma completa.
El cielo se partía, mostrandonos un mundo pasado y futuro al tiempo, una luz desconocida para ambas, parecía una cidad nueva y desconocida, como si hubieramos decidido encontrarnos en un rincon del mundo, uno de esos rincones donde lo que florece son amores lejanos, una de esas islas, llenas de faros, para que no perdamos nuestro rumbo, inclusive aunque no supieramos exactamente cual era.
Fue como si me hubiera dado una cachetada, poniendo las cosas en su lugar, preguntandome, sabiendo la respuesta, si alguna vez habia sido tan feliz, y se nos paso, se nos paso la noche, entre el amor y la euforia, se nos quedo fito en la cabeza, y no pudimos mentir.
Ahora quiero que sea más que un fin de semana, quiero viajar con ella en la ciudad, quiero abrir nuevos cielos y alumbrar la ciudad de colores inalcanzables y olores penetrantes.
Quiero seguir haciendole el amor todos los días, y llenando su aliento de momentos indescriptibles, de poesías soñadas, tocar su alma con mi ombligo, y cerrar sus ojos.

1 Comments:

At June 14, 2005 at 7:55 AM , Anonymous Anonymous said...

Así como
"Hay soles nocturnos tan pequeños que muchos humanos los ignoran.."
Hay
"...aquéllos que jamás añoran
conocer el secreto de los sueños.."

 

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